Divas en carnaval, maricas el resto del año

De rumba con Loncho
Cortesía de El Espectador

Como quien lo vive es quien lo goza, nuevamente la antropóloga Gloria Triana se gozó hasta el cansancio el pasado carnaval; y nuevamente esta columna cede su espacio para que el país goce con su crónica.

“Para mí, el carnaval es pasión”, dice Ramón, mientras Dubis, ex reina del carnaval gay, le termina su maquillaje de fantasía. Ha escogido para la noche de la guacherna un costoso vestido de Drag Queen, con un diseño muy moderno con cero plumas y cero lentejuelas, pues ‘eso no usa en Europa’, como pudo comprobarlo cuando estuvo en Londres en el desfile del orgullo gay. Pagó el vestido gracias a que gana en euros porque es profesor en Bruselas de bailes de salón: enseña mambo, salsa, pasodoble y chachachá. Hace varios años no venía a Colombia, a pesar de ser barranquillero; por primera vez participa en un desfile callejero y está absolutamente sorprendido por el espacio que ha ganado la comunidad gay. En la tarde observó las calles por donde pasará el desfile, llenas de sillas que la gente pagará por ver bailar a las travestis. En la noche, familias enteras con abuelas, padres, hijos y nietos llegan temprano para observarlas de cerca, e inclusive bailar con ellas.

“Antes no era así —afirma Lino Fernando—: nuestro carnaval era clandestino y en espacios cerrados. Yo fui la primera reina gay del carnaval de la calle, en 1988. Gracias a que la esposa del Alcalde era clienta mía, ella me consiguió la cita con su marido. Cuando me propusieron ser reina, yo lo quería todo institucional, permisos legales, protección de la policía, ruta definida, orden en el desfile y buena tarima para la coronación. Me hicieron un vestido espectacular, le pedí permiso a mi compañero y me lancé a esta aventura pensando que podía ser una loca apedreada o la reina más admirada por todos. Logré lo segundo”.

En el carnaval de Barranquilla son tradicionales las disidencias y el carnaval gay no es la excepción. En este momento existen dos organizaciones: la Corporación Autónoma del Carnaval Gay, fundada por Jairo Polo, que fue la primera; y la Fundación del Carnaval Metropolitano, que incluye los municipios de Soledad, Galapa, Malambo y Baranoa, dirigida por Álvaro Gómez. A diferencia de la política, en el carnaval las disidencias enriquecen, pues se crea una competencia por ser los mejores.

Para Jairo Polo y su compañero Edwin, el carnaval es su proyecto de vida. Dirigen, coordinan, diseñan, eligen las reinas, consiguen financiación. Este año, la espectacular comparsa veneciana llenó de colorido tanto la guacherna gay como los otros desfiles donde participaron.

Álvaro Gómez, reconocida transformista y presentadora, dice: “Nosotros no somos danza tradicional, no somos comparsa, no somos letanías. Somos puro teatro, teatro callejero, teatro de carnaval”. La entrevista la realizamos en una peluquería en el barrio Hipódromo, con la presencia de Alexandra y Lorena, reinas del carnaval metropolitano. Alexandra es de origen guajiro, su familia vive en Maicao y nunca ha aceptado su condición; Lorena es paisa y vive con sus padres. Ambas son travestis y estilistas, y hablan del carnaval con una pasión sin límites.

A Juliette y Alexandra Polo, las reinas de la Corporación Autónoma, las encontramos también en un salón de belleza, pero Alexandra no quiso ser entrevistada, pues no le habían traído su vestido. En cambio a Juliette no le importó: segura de sí misma, se presentó al casting para Laisa Reyes, tiene todo el apoyo y amor de su familia y piensa viajar próximamente a Roma a trabajar como estilista.

Se preguntarán por qué estoy escribiendo sobre este tema invitada por Loncho a su columna. Pues bien: junto con Esperanza Palau como directora de fotografía y coguionista; el antropólogo Jaime Olivares, investigador del carnaval; y Julio Charris y Daniel García como segunda y tercera cámaras, este año realizamos un documental sobre la participación de la comunidad gay en el carnaval. Los dos colectivos nos abrieron las puertas y sus corazones, pues tenían la certeza de que nuestro enfoque no sería light, farandulero ni morboso. La idea del documental es transmitir las vivencias y percepciones sobre una ciudad que, a pesar de ser abierta y cosmopolita, en carnaval las acepta como divas, pero el resto del año las discrimina como maricas.

Todo ha sido ganado palmo a palmo, carnaval por carnaval, pues es aquí donde ellos han encontrado el espacio para reafirmar su identidad sexual, expresar todo su talento, conseguir el respeto a su opción de vida y obtener el reconocimiento.

No todos los gay de Barranquilla son estilistas, maquilladores, diseñadores y coreógrafos, pero es tanto el rechazo social —aun en el ámbito de la política—, que no encontramos profesionales que aceptaran ser entrevistados. No todos están en el clóset —o en el armario, como dicen los españoles—, pero aun así sólo se expresan dentro del gueto.

Sólo un profesor de lenguas modernas y gestor cultural gay aceptó hablar ante las cámaras, entre otras cosas para decir que no estaba de acuerdo en que existiera un carnaval aparte, pues esto era autodiscriminarse. Según dijo, en el carnaval muchos de los diseñadores, constructores de carrozas, maquilladores, vestuaristas, coreógrafos y bailarines, pertenecen a esta comunidad. “Separarse —afirmó— es dar pie a que las monjas, los afros, los indígenas, hagan carnavales paralelos”.

Derumbaconloncho@hotmail.com