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Cortesía de La
Libertad
Saben lo que es tener ‘pena ajena’. Eso fue lo que sintió la gran mayoría
de barranquilleros que orgullosos madrugaron el sábado para apreciar el
inicio del Carnaval. Una Batalla de Flores que bien podría considerarse la
peor de los últimos 17 años.
Un verdadero relajo, donde no hubo control de nada. De absolutamente nada.
El evento más importante de la fiesta fue espantoso porque la gente se
tomó la vía 40, porque a las autoridades les faltó mano dura y porque la
organización falló en todo.
Arranquemos por los innumerables trancones que se formaron en las vías
cercanas al Cumbiódromo. ¿Dónde estaban los patrulleros del tránsito?. De
verdad se vieron pocos.
Los miles de rumberos que se tomaron la Via 40 se quedaron con los crespos
hechos. En la calle 74, la Policía sólo permitía el paso -como si fuera
algo privado- a quienes tuviesen en mano su entrada al palco. Y el Pobre
Pueblo -viejitas, viejitos, señoras, niños- sorprendidos ante la medida
tuvieron que conformarse con buscar camino a la calle 79, donde la
situación era peor.
Ahí comenzó un coge coge impresionante. Tanto, que la gente se tomó la vía
40 y cuando quiso comenzar el evento ya se le había salido de las manos a
todo el mundo.
Pero antes de seguir hay que hacer un ‘pare’ para hablar de los benditos
palcos. Muchos se sintieron estafados. Tres de los palcos a última hora
quedaron sin techo, uno de ellos, el de la Alcaldía Distrital, otro en la
calle 79. La gente terminó tan ‘dorada como el sol’. Pero que dirán
quienes se fueron al Palco de la Policía con boleta en mano y no pudieron
entrar porque no cabía una ‘aguja’...Hubo sobrecupo.
Y comenzó el evento, el super evento esperado por todos. Una reina, no sé
de donde montada en un carrito de helados. ¿Hay derecho a que los
espectadores, entre ellos, miles de turistas, tengan que apreciar un carro
de paletas y chococonos, una movil de una empresa de salud, Navarro Wolff
en una carroza pastusa- que por cierto era divina... la carroza- y los
benditos políticos colados como cumbiamberos o simplemente disfrazados.
Por Dios, en un evento que es Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad
qué hace un político, entregando propaganda, peleando con la gente o
atajando el desfile, simplemente para tomarse una foto con una tonta
despistada.
Y el desfile continuó luego de insoportables baches de hasta 40 minutos,
sin exagerar. A lo lejos se veían unos zancos sin gracia y miles de
personas en la calle. Luego un par de cumbiambas que iban en la delantera
y a duras penas pudiendo mover sus polleras. Otras cumbiambas,
definitivamente sin buen estado fisico de sus bailadores, desfilaban sin
gracia, sin sabor. Y eso que son las mejores.
O qué decir de unos monocucos sin son ni ton, donde se veían tomando ron y
cerveza. Eso si, todos monos, carilindos y la mayoría calvos. Pero sin
gracia!
Punto aparte merecen las marimondas del barrio Abajo. Estuvieron como
siempre sobradas. Coordinadas. Expresando la alegría del pueblo currambero.
Y qué decir de los tres muñecos gigantes como titeres llenos de colorido...Lo
mejor.
Y la gente
se preguntaba...¿Y las carrozas?, En fin por ahí apareció Julio. O se le
subieron los humos a la cabeza, o se le acabó el factor x o se le olvidó
cantar, estuvo mejor la imitación.
Como a las cinco de la tarde por la calle 74, venía Carlos Vives en la
carroza de Movistar. Y ahí fue troya. El pueblo jarto y aburrido se tomó
la vía para apreciar de cerca a las super modelos que acompañaban a Vives.
El pobre chofer de la carroza pasó más de un sofoco, porque las pelaítas
atrevidas y sin responsabilidad —y como no había autoridad- se
atravesaban para ver al artista que, como siempre, andaba como sus mochos
rotos, haciendo las delicias del público con su música.
Luego pasó Laiza, quien despertó más de un comentario. La mayoría
positivos, pero hubo quienes aseguraron que está algo pasadita de kilos.
Y después el vandalismo más horrible del mundo. Una guerra de espuma, que
dejó a muchos con alergia y los ojos irritados. -No hay manzanilla que
valga ni gotas que quiten el jarto desespero de ese bendito invento-
Tan peligrosos son los tarros de espuma que uno de ellos, fue a parar al
rostro del cantante Checo Acosta, quien de inmediato se bajó de la carroza
para recibir los primeros auxilios. Luego con valentía siguió, pero quedó
hinchado... ¿Hay derecho?
Ya como a las cinco de la tarde pasó algo atrasado el Chacho Carbó
entregando tarjeticas de cómo votar por él. Y luego otro largo y aburrido
bache. Ya había más gente en la calle que en los palcos. Y entre mamadera
de gallo, los asistentes se preguntaban por la reina Marichy, mientras el
ruido fastidioso de un helicoptero tenía a todo el mundo con mareo y
desespero.
A las 5:45 Marichy no asomaba narices y la gente comenzó a desocupar
palcos y a regresar a casa, en medio de sentimientos de frustración y de
pena ajena. Pena porque es vergonzoso mostrar este pobre evento a la gran
cantidad de turistas que llegaron y se encontraron con el peor de los
relajos.
Domingo, lunes y ayer en la mañana una pregunta me tenía con dolor de
cabeza. ¿Qué pensarán los patrocinadores que gastaron billete en carrozas
y nadie las vio?
Ahhh y para remate se fue la luz. !Qué desastre!
Un recuadrito...
¡Y lo peor...sin luz!
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